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Postparto

Postparto

Desde que nos quedamos embarazadas nos cuidamos con el fin de proteger al bebé y sentirnos bien físicamente.

Cuidamos nuestra alimentación, deporte, salud física… Desde ese momento todo gira en torno a nuestro embarazo y en prepararnos de la mejor manera posible para el momento del parto.

Cuando nuestro bebé nace nos olvidamos de nosotras. Lactancia, cansancio, noches en vela… y no sacamos tiempo para cuidarnos.

Todas las mamás no tienen el mismo postparto. Hay algunas madres que se recuperan muy rápido y en poco tiempo tienen energía, y otras que, necesitan algo más para su recuperación, aunque en general el cansancio suele ser algo que experimentan todas las madres, y no es solo cansancio físico si no también mental.

Las visitas al médico después de haber dado a luz suelen ser a los 15 o 20 días y la siguiente a los 40 días, si en estas visitas todo es correcto, los controles ginecológicos volverán a ser los habituales. 
     

Pero, ¿y todos los demás cambios que nuestro cuerpo ha sufrido tras el embarazo y el parto?

Se insiste mucho de la importancia de realizar una valoración de nuestro suelo pélvico y del estado físico general de la mujer.

Incluso las mujeres que han dado a luz mediante cesárea.

Una recomendación principal para que la recuperación sea mucho mejor es comenzar a practicar ejercicio físico tan pronto como sea posible, esto nos ayudará a mantener el cuerpo activo, recuperar nuestro peso y sentirnos mejor físicamente, así como oxigenar nuestra mente y relajarnos.

Pero es preciso que siempre sea con el consentimiento de nuestro médico y de manera gradual, en función del tipo de parto que hayamos tenido y de cómo esté siendo nuestra recuperación. 

Hay que tener en cuenta, que todos los ejercicios no son adecuados en esta etapa, ya que pueden dañar nuestro suelo pélvico, ya de por sí debilitado tras el embarazo y el parto. Hay muchos tipos de ejercicios recomendados, pero las caminatas suaves son la mejor forma de empezar a movernos. 

Por ello, es tan importante informarse sobre las fases del parto, conocer cómo se prepara el cuerpo de una embarazada para ese momento, pero también hay que estar preparados y saber lo que viene una vez que se ha dado a luz.

Se presenta una realidad muy diferente al concepto que tenemos de él, por lo que puede desconcertar y desbordar a la pareja.

Hay varias situaciones que debemos tener en cuenta como:

  • Entuertos: que son contracciones uterinas dolorosas. Se producen sobre todo en los primeros días después de haber parido.
  • Sangrado vaginal o loquios: la placenta se desprende de la mucosa uterina. Dejando una herida abierta que tarda unas 6 semanas en cicatrizar. Esta herida es la causante del sangrado vaginal. Se debe evitar usar tampones, realizarse duchas antes que baños y abstenerse de relaciones sexuales con penetración mientras dure el sangrado.
  • Depresión postparto: después del parto sufrimos un reajuste hormonal, que hace que las mujeres durante unos días tengan las emociones a flor de piel, sin poder controlarlas. Suelen durar unos días, pero si en lugar de desaparecer, evolucionan se debe acudir a un especialista
  • Suelo pélvico: suele quedarse debilitado.


Provocando hiperlaxitud (sensación de vagina ancha), cambios vaginales como resequedad y disminución de la lubricación y que responden al ambiente hormonal que caracteriza al embarazo y al puerperio.

Es muy importante comenzar a trabajarlo cuanto antes, sobre todo en aumentar su tono y su fuerza, debido a que puede provocar consecuencias como la disminución de la sensibilidad en las relaciones sexuales.
  

¿Por qué ocurre esto?

Por la caída de estrógenos que sufre nuestro cuerpo durante el embarazo y la etapa posterior al mismo.
  

¿Cómo podemos corregirlo

Una vez pasada la cuarentena y que el tejido no este abierto, debemos acudir a un ginecólogo especialista para realizar una valoración de la necesidad de rehabilitar el suelo pélvico.

Para mejorar la hiperlaxitud vaginal tenemos que reforzar y tonificar las paredes vaginales.

En la actualidad disponemos del láser ginecológico como una opción válida en el tratamiento de estas pacientes. Consiste en aplicar una energía térmica mediante un dispositivo que se introduce en la vagina el cual deposita calor y estimula a los fibroblastos, células productoras de colágeno, logrando un efecto tensor en las paredes de la vagina.

El tratamiento tiene una duración de 20 minutos, sin necesidad de anestesia y con incorporación inmediata a la vida diaria, las sesiones dependerán de cada paciente.

Es tan importante cuidar de nuestro bebé como de nosotras, porque una mamá cuidada es un bebé sano y feliz.